Para el padre Miguel Concha Malo, director del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, el año que terminó marcó un claro retroceso en materia de derechos humanos en México. La población civil ha quedado atrapada entre los fuegos del narcotráfico y la propia violencia de las fuerzas federales que dicen combatir al crimen organizado.
Los derechos más elementales, como la salud, el empleo y la alimentación, también sufrieron un embate por el alza de precios y la caída continuada del poder adquisitivo. El 2010 no pinta mejor para las familias mexicanas ante el empecinamiento del gobierno federal por continuar con las mismas políticas que provocaron la crisis.



