Con el endurecimiento de la crisis económica la migración de los estados del sur de la República se ha disparado. Guerrero es una de las entidades que más campesinos expulsa en busca de mejores condiciones de vida. Migran a Estados Unidos, pero también a los estados fronterizos.
Los derechos laborales en el campo son practicamente inexistentes. Bajos salarios, sin estabilidad ni condiciones mínimas de seguridad… tampoco hay edad mínima para ser jornalero.
Familias enteras se desplazan en busca de trabajo y los niños también participan de las extenuantes jornadas.
Los grandes empresarios agrícolas que contratan a los migrantes utilizan agroquímicos que están prohibidos en los países fabricantes, como Israel, Estados Unidos y Canadá. Los campesinos están directamente expuestos a esos químicos.
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