practicas que revalorizan nuestra madre tierra

El Buen vivir: El buen vivir


El buen vivir es un valor fundamental desde la cosmovisión de los pueblos originarios. Es entendido como un modelo de desarrollo social sustentable que parte de la forma de ser y hacer de los pueblos. A pesar de que este término surge desde distintas culturas originarias de distintas partes de Latinoamércia, “El buen vivir” se empieza a tomar y readecuar desde la sociedad urbana que poco está familiarizada con esta forma de vida, donde el medio ambiente y la tierra se han convertido en un recurso más para generar ingresos económicos para unos cuantos.

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Mercados y Tianguis orgánicos

En distintos estados de nuestra república mexicana, se están generando mercados y tianguis que tienen como objetivo principal, vender alimentos que no sean tratados con fertilizantes químicos, actualmente conocidos como alimentos orgánicos. Este tipo de iniciativas surgen desde personas que están preocupados por el cuidado de la madre tierra, la salud del consumidor y la economía de los pequeños productores y campesinos. Dentro de los propósitos de la venta de productos orgánicos existen distintos objetivos como el cuidado de nuestra madre tierra, es por ello que se preocupan también por el calentamiento del planeta.

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Agua y vida para todos

En México La industria, las grandes urbes y en general la actividad humana han generado cambios radicales en los ecosistemas, tales como: la pérdida de la cubierta vegetal que ocasiona erosión, producción de gases contaminantes y residuos sólidos, entre muchos otros. Parte de esas afectaciones tienen relación con la crisis del agua, que la vemos reflejada en nuestro día a día. Antes los campesinos sabían en qué época del año sembrar dependiendo de la temporada de lluvias, en las ciudades, los litros consumidos por persona nunca fue preocupación hasta ahora. La constante pérdida de este líquido vital  es causada por tuberías rotas, por goteos y los sistemas de riego en la agricultura donde se pierde muchísima agua  por un deficiente sistema de distribución. Finalmente todo esto tiene un gran impacto en el medio ambiente y el calentamiento del planeta.

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Tecnologías alternativas para el cuidado de la madre tierra

Las tecnologías alternativas o ecotecnias  son sistemas amigables con el medio ambiente que permite hacer un mejor uso de nuestros recursos naturales: agua, tierra y energía solar. Permite el reciclado de materiales, la reutilización y aprovechamiento de aquellos que se consideran “basura”. Esta técnica puede ser desarrollada casi en cualquier lugar e incluso dentro de nuestras casas. Existe una gran variedad de ecotecnias como los paneles solares para el ahorro de energía, estufas ahorradores de leña , el agua de “sodis”, purificada con los rayos solares,  hortalizas intensivas y otras alternativas que se pueden aplicar tanto en zonas rurales como urbanas.

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Dos modelos contrapuestos: monocultivos y policultivos

La pérdida constante de nuestra capacidad para decidir el modo y forma en la que nos alimentamos, llamado también soberanía alimentaria, tiene como principio la producción a grande escala ya que los niveles de concentración, control, distribución y el comercio de la producción de los alimentos está en manos de unas cuantas empresas agroalimentarias a nivel mundial conocidas como multinacionales. El modo de siembra actual se está encaminando a los monocultivos, es decir grandes extensiones cultivadas con una sola variedad de semilla, actividad que erosiona la diversidad y riqueza de las tierras. Esta expansión rompe con los sistemas tradicionales de producción campesina que fomentan el multicultivo como la milpa, donde siembran no sólo maíz, sino frijol y calabaza que ayudan a mantener nivelados los nutrientes de la tierra y propician los sistemas locales de autoconsumo.

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El futuro es ser campesino

El sistema campesino está fundado en la búsqueda permanente de su soberanía, es decir la capacidad de resolver en lo cotidiano de su vida la alimentación, la salud en su entorno territorial llevado de la mano de sus saberes culturales. Sin embargo esta capacidad está siendo afectada por la llegada de los modelos de producción industrial, que se basa principalmente en una producción a  grandes escalas y en menor tiempo, alterando con uso de químicos el proceso natural de la producción agrícola. Sin embargo, y a pesar de que ser campesino, también está en crisis,  son ellas y ellos conscientes de la necesidad de retomar el uso de  agroquímicos, a restaurar sus conocimientos  campesinos e indígenas, a ocuparse de usar tecnologías apropiadas a sus entornos que en la mayoría de las ocasiones se trata solamente de regresar a ser quiénes son.

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El maíz criollo (Tsotsil)

En el mundo campesino se ha practicado durante muchos años la siembra del maíz y otras semillas que se obtienen de sus mismas cosechas o por intercambio entre familiares y vecinos. Este tipo de semillas son conocidas como criollas, es decir las que no son compradas en una tienda veterinaria o mercados, sino que los mismos productores las van circulando, las guardan, las almacenan y las vuelven a sembrar el siguiente año. A su vez existen otro tipo de semillas que son las que se compran en veterinarias o mercados y que tienen como característica que la mayoría de ellas no se pueden reproducir al segundo año, obligando al campesino a comprar año con año nuevas semillas que anteriormente podían sembrarse con el simple hecho de almacenarlas para la siguiente siembra.

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El cambio climático reflejado en la vida campesina (Tsotsil)

En nuestros días, hemos sido testigos de cómo se han dado cambios bruscos de temperatura y sequias inesperadas que causan pérdidas de cosechas, de empleos y por consecuencia que suban los precios de los alimentos básicos y aumenten las enfermedades. Vemos también cómo se están acabando los cerros de las ciudades, disminuyen las zonas verdes y se contamina el agua. Todo esto se debe al cambio climático, que es la modificación de lo que siempre hemos conocido como “normal”. Todos estos cambios en el clima se ven reflejados no sólo en las temperaturas tan cambiantes que hemos vivido últimamente como días muy soleados y días llenos de lluvia que han causado grandes inundaciones que han causado pérdidas de cosechas, viviendas, ganado y disminución de producción de alimentos básicos.

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Abonos orgánicos para cuidar el suelo (Tseltal)

El suelo es un recurso natural que contiene agua y elementos nutritivos que los seres vivos utilizamos. El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema. Por estos motivos, es indispensable cuidar nuestros suelos y nuestra madre tierra y no contaminarlos con sustancias tóxicas que van acabando con la diversidad de vida que en ella existe. Ejemplo de ellos existen los abonos orgánicos. El que cada uno produzca sus propios abonos orgánicos no es difícil ni costoso, ya que los mismos desechos de las personas sirven como tal y nutren a la tierra.

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Mito: campesinos depredadores (Tseltal)

En la actualidad existe un difícil debate en el ámbito de la  ecología y el medio ambiente. Dos modos que en la práctica se han tornado irreconciliables. Uno, es el de la conservación clásica, que tiene como condición única, conservar los sitios más diversos del planeta, a modo de santuarios, es decir despejados de personas.  El argumento más usado es que. ¡Los campesinos son los depredadores por sus modos agrícolas de vida! Por el contrario, la agroecología nos da el sustento y las certezas  para reconocer en ese sistema campesino, una práctica ecológica en sí misma.

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